Zona Vertigo2040


El buggy atraviesa lentamente las amplias extensio nes de hielo que rodean la bahía de Hudson. El sol, siempre cerca del hori­zonte, alarga las sombras y ti­ñe de un extraño color el paisaje por el que los turistas -más de 5.000 cada año- pa­sean sus miradas, sus prismá­ticos, sus teleobjetivos y, so­bre todo, sus ilusiones. Ver al más grande de los carnívoros terrestres en su ambiente na­tural es una experiencia inol­vidable, un premio para las muchas horas de frío suaviza­das por la pesada y cálida car­ga de los forros polares.

El tristemente famoso vertede­ro de la ciudad de Churchill, en el que se concentraban y en­contraban la muerte cada oto­ño una gran cantidad de osos polares, está ahora controlado. Ya no pueden penetrar los osos en él. Pero esta ciudad cana­diense, próxima al Parque Na­cional Wapusk, continúa os­tentando el título honorífico de «capital del oso polar», deno­minación que está perfecta­mente…

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