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El leopardo

El cazador solitario

Los bosques que rodean los cursos fluviales que surcan los amplios territorios del Africa subsahariana o que crecen allí donde se forman las charcas más o menos permanentes que sirven de abrevaderos a gran cantidad de animales, constituyen el hábitat preferido por uno de los más enigmáticos cazadores africanos, el leopardo. Chuiy que así es como se llama en el idioma swahili a este animal, es un empedernido solitario, un casi antisociable dominador de su territorio en el que no es bienvenido ningún otro individuo de su propia especie.

LA EMBOSCADA COMO ESTRATEGIA

El carácter solitario e individualista del leopardo impregna todas sus actividades, pero quizá donde esta característica se manifiesta con mayor claridad es en su estrategia predadora. A diferencia de otros grandes predadores africanos, como los leones, las hienas o los licaones, que suelen cazar en grupo, el leopardo caza como vive, en la más absoluta soledad.

La dificultad de capturar presas que pueden llegar a doblar el peso del predador se incrementa enormemente cuando éste se ve obligado a cazarlas en solitario. En estos casos no es viable dedicarse a una desenfrenada y explosiva carrera, como hace el guepardo, ni perseguir a la presa con la paciencia de que hacen gala los licaones.

El ataque debe ser rápido y consumir la mínima cantidad de energía posible, además de evitar un prolongado contacto con la presa que podría derivar en heridas o lesiones muy peligrosas. Así, el leopardo, dotado de un cuerpo alargado, unas patas cortas y robustas y una cabeza maciza, se ha convertido a lo largo de su evolución en un maestro de la caza por sorpresa, de la emboscada.

EL PELIGRO ENTRE EL MATORRAL

panthera pardusAgazapado en la espesa vegetación que aprovecha la humedad de las orillas de los ríos o de las charcas estacionales, el leopardo espera inmóvil a que la oscuridad se adueñe del paisaje. Sus ojos, como los de la mayor parte de los felinos, se encuentran perfectamente adaptados a la visión en la oscuridad, mientras que el manchado diseño de su pelaje difumina su figura entre el claroscuro que la luz de la luna crea en el interior de los arbustos. Desde su apostadero, el leopardo vigila, escucha y olfatea la presencia de posibles presas.

Cuando algún animal aparece ante sus ojos como posible presa, la aparente indolencia del cazador cambia radicalmente. Sus poderosos músculos se tensan, sus orejas se extienden y el cuerpo se aplasta contra el suelo. Poco a poco, con movimientos extremadamente silenciosos, el leopardo avanza oculto por la oscuridad y la vegetación. Su cuerpo casi se arrastra sobre el suelo en un intento por no destacar y, ante cualquier cambio en la actitud de la presa, el depredador se quedará totalmente inmóvil. El cazador permanecerá parado hasta que está seguro de que su objetivo no lo ha detectado, y sólo entonces proseguirá su lenta aproximación.

panthera pardusLa distancia resulta fundamental. Las patas relativamente cortas del leopardo no lo capacitan para desarrollar una rápida carrera de persecución; sin embargo, la poderosa musculatura de sus extremidades posteriores lo convierten en uno de los más explosivos saltadores. Así, cuando el cazador considera que la presa se encuentra a la distancia adecuada sus músculos se tensan y, como un resorte, se abalanza sobre ella. Las afiladas garras, que hasta ese momento se encontraban escondidas en el interior de sus fundas, se aferran a la piel de la presa y la sujetan hasta que las poderosas mandíbulas atenazan la garganta. La explosión ha terminado, la caza se ha consumado. A partir de ese momento la tensión se relaja ligeramente mientras el leopardo mantiene el mordisco fatal y la presa se asfixia.

El leopardo puede ascender a lo alto de un árbol con una presa que le supere en peso

UNA DESPENSA EN LAS ALTURAS

panthera-pardus_comiendoPero cazar en solitario en un mundo donde abundan los grandes predadores sociales es una labor arriesgada. En numerosas ocasiones, cazadores oportunistas como las hienas o los leones asedian a los leopardos hasta que logran hacerlos huir y les roban sus presas. En tales circunstancias, el despliegue de habilidad y el consumo de energía realizado por el felino manchado habrán sido en vano, el leopardo no podrá aprovecharse de su captura y deberá buscar otra oportunidad de alimentarse.

Para evitar en lo posible que suceda tal cosa, el leopardo ha desarrollado una estrategia propia, la creación de una despensa en las alturas. Catalogado como el más poderoso trepador de entre los grandes felinos, el leopardo es capaz de ascender por el tronco de los árboles con una presa que le supere en peso. Arrastra a la presa agarrándola con sus poderosas mandíbulas. En esos momentos, además de sus extraordinarias dotes de trepador, entra en juego el portentoso desarrollo de la musculatura de su cuello, que en realidad es lo que le permite tirar del cuerpo de la presa hacia arriba.

2342l-leopard-panthera-pardusEn las alturas, a salvo ya de la acción de leones y hienas, el leopardo se dedica con total tranquilidad a comer hasta saciarse y a dormitar cuando las horas de luz devuelvan el color al paisaje.

CARACTERISTICAS

Nombre Científico: Panthera pardus

Tamaño: entre 104 y 170 cm de logitud

Peso: entre 30 y 80 kg.

Longevidad: En cautividad los 23 años

Alimentación: Carnívoro, principalmente ungulados de pequeño y mediano tamaño, pero también aves, reptiles, peces e incluso carroña.

Camada: de una a cuatro crías tras una gestación de tres meses y medio

Hábitat y Distribución: Principalmente matorrales y bosques de ribera, aunque también habita en llanuras y zonas montañosas, La población principal se distribuye por amplias zonas del África subsahariana, pero también hay poblaciones en Asia meridional.

UNOS DOMINIOS SIN COMPARTIR

No son, sin embargo, las hienas y los leones los únicos vecinos a los que el leopardo trata de evitar. Tampoco le agrada compartir territorio con sus congéneres, de manera que necesita comunicarse con ellos, aunque sea en la distancia y de forma indirecta, para hacerles saber que no son bienvenidos a aquel lugar, que ese territorio posee un dueño escasamente dispuesto a compartirlo con nadie.

leapord-by-waterPara llevar a cabo su propósito, el leopardo, que no suele pasar más de dos días en la misma zona de su territorio,va dejando señales en sus límites. Excrementos en el suelo, marcas de orina en los troncos de los árboles o en los arbustos, y arañazos que desgarran las cortezas de los árboles son señales inequívocas de que el dueño del terreno se encuentra en activo y lo defenderá frente a cualquiera que intente penetrar en él.

UNA SEMANA DE COMPAÑÍA

leopard_ep-1804_blogEl territorio dominado por un macho suele solaparse con el de varias hembras con las que, sin embargo, evita relacionarse durante la mayor parte del año. Sin embargo, existe un momento en el que las cosas cambian ligeramente. Es la semana durante la que la hembra entra en celo, el estro.

Durante esos pocos días, los dos grandes felinos manchados se dedican a hacerse arrumacos y a prodigarse lametones y caricias, cuya principal misión es la de eliminar la agresividad que se deriva de la tensión de la cercanía. Al final, la hembra, agazapada contra el suelo y con la cola ligeramente ladeada permitirá la cópula. Es una cópula rápida, casi nerviosa, y al finalizar el macho se retira rápidamente, de un salto, antes de que la hembra se revuelva y lo agreda.

leopard-panthera-pardus-grooming-beverly-joubertEste comportamiento femenino aparentemente irregular parece tener su explicación en la morfología del pene del macho, que si bien se supone que estimula la ovulación de la hembra, también parece que puede provocarle dolor. De cualquier manera, una vez superado el primer instante de tensión, la situación se relaja y la pareja repetirá la cópula varias veces durante la semana escasa que dura el celo femenino antes de separarse definitivamente, cuando cada animal retomará a su casi permanente y obsesiva soledad.

pantherEl personaje de Bagheera,compañera de Mowgli en la obra El libro de la selva, de Rudyard Kipling, hizo famosa la pantera negra. En realidad, los nombres de pantera, y leopardo hacen referencia al mismo animal, ya que la pantera negra no es más que una variedad de leopardo, es decir, pertenece a la misma especie (Panthera pardus), aunque a diferencia de la variedad más común ha desarrollado un pelaje melánico, negro. Basta, sin embargo, con observar detenidamente su negra y lustrosa librea para descubrir las marcas de los rosetones característicos de la especie que adornan la práctica totalidad de su cuerpo, pero, eso sí, en este caso, son muy poco conspicuos. La diferencia de pelaje se debe, en este caso, a una cuestión genética, a la coincidencia de un carácter recesivo en la pareja de cromosomas que determinan el color del pelo del animal, y no afecta a ninguna otra característica, ya que el comportamiento de ambas variedades es el mismo. 1107151656171boo_03


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